Paseando por las calles de casi cualquier ciudad maltesa, sobre todo en las zonas antiguas o históricas, es frecuente encontrar pequeños puestecillos, las llamadas pastizzerías, en las que comprar unos ricos bocados tradicionales llamados “pastizzi” o “qassatat”.
En realidad gracias al turismo y el éxito que han tenido estas especialidades culinarias, también es posible encontrarlos en locales más convencionales como pizzerías o restaurantes. Aunque en mi opinión se pierde gran parte del encanto del pequeño puesto callejero. De hecho, hasta suelen ser mejores en las tradicionales pastizzerias.
Pero, ¿qué es un “pastizzi” o un “qassatat”? A grandes rasgos se trata de un pequeño saquito hecho de una fina masa y que se rellena de las más varidas cosas: queso ricotta, guisantes y verduras, espinacas con atún, jamón y champiñones, etc. La variedad es grande, pero los más tradicionales son los de queso ricotta, los de guisantes y también los de espinacas.
Pastizzi de ricotta
La diferencia más destacada entre los pastizzi y los qassatat está en la masa que forma el saquito. En los pastizzi se trata de algo parecido al hojaldre, mientras que en los qassatat se utiliza una especie de masa brisa parecida a una fina masa de pizza. Personalmente me gustan más los qassatat, pero ambas variedades están realmente ricas.
Un bocado ideal para comer sobre la marcha mientras se pasea por la ciudad. Y teniendo en cuenta que tampoco es que sean muy pequeños, en ocasiones hasta puede bastarnos con uno de ellos.
Qassatat de guisantes
¿El precio? Generalmente menos de un euro la pieza (hablamos del año 2010) en las típicas pastizzerías. Entre 25 y 85 céntimos rondaban la mayoría de los que probé. En restaurantes más turísticos pueden salir algo más caros, aunque tampoco mucho más.
No está nada mal.